Una sabia compensación de la naturaleza.
Si realmente quieres trascender, no basta con descubrir tu espacio exterior, en efecto, el único camino que existe es dominarte a ti mismo respecto a tu propia esencia e identidad.
Quien se prepara para conocer su entorno y su espacio social detectará posibilidades; pero aquel que descubre a tiempo el valor de conocerse a sí mismo y conquistarse, podrá dominar y consolidar sus oportunidades.
Hoy, hay muchas personas que estudian marketing, publicidad, idiomas, relaciones y otras áreas, sin entender que aquello no está mal; sin embargo, ese esfuerzo tan solo les volverá instruidos y, a la misma vez, alcanzables, disponibles y predecibles, lo que terminará convirtiéndoles en una oferta abundante de bajo costo.
La diferencia no está en conocer un poco de todo, ni en acumular sobreinformación, sino, más bien, en ser capaces de definir un saber aplicable que conlleve implícito un diferencial tangible y, sobre todo, rentable: algo que solo puede suceder si se posee una identidad propia definida en consciencia, capaz de aplicar discernimiento, criterio y dirección.
Si respiro existo, si pienso, entonces vivo.